Australia es, junto a Chile y Argentina, uno de
los países que mejor ha sabido aplicar la tecnología y la imaginación a
la hora de elaborar sus vinos. Unos vinos que los británicos adoran y
los franceses están empezando a temer.
Bienvenidos a la isla más grande del mundo y al
continente más pequeño del planeta. Bienvenidos al sexto país más
extenso del planeta, por detrás de Rusia, Canadá, China, Estados Unidos
y Brasil. Bienvenidos a un territorio que -con sus cerca de
7,7 millones
de kilómetros cuadrados- es quince veces más grande que España, aunque
tiene la mitad de población, es decir, unos veinte millones de
habitantes.
Del monolito gigante Uluru (la Roca de Ayers) en el Territorio del Norte
al teatro de la ópera de Sidney (cuyo arquitecto Jorn Utzon acaba
de recibir el Premio Pritzker, que es como el Nobel de arquitectura), de
las montañas en forma de colmena Purnululu (conocidas como las "Bungles
Bungles") en Australia Occidental a la Gran Barrera de Coral, de
Melbourne a los humedales de Queensland, de Tasmania a la isla de Fraser.
Bienvenidos a nuestras antípodas.
Un poco de historia
Mucho ha llovido desde que en 1788 - diez años después de los primeros
asentamientos de colonos europeos- se plantaron las primeras vides en Australia, concretamente en Nueva Gales del Sur. Menos de
cincuenta años después, Gregory Blaxland logró llevar el vino
tinto que elaboraba en sus viñas de las Blue Mountains hasta Londres,
aunque no fue hasta la II Guerra Mundial cuando se empezaron a exportar
los primeros tintos. Hasta entonces, el vino australiano más conocido
allende sus mares era un sucedáneo del "sherry".
A pesar de que en Australia la extensión de viñedo es mucho menor
que la española, no en vano nuestro país posee la mayor extensión
vitícola del mundo, los rendimientos son más altos. Y aunque representan
menos del 4% de la producción global, los vinos australianos han
logrado hacerse un sitio, sobre todo en el mercado de habla inglesa, y
convertirse en referencia de las modernas e innovadoras formas de
elaboración del Nuevo Mundo. Tal es así que hasta nuestros vecinos, los
franceses, ven peligrar su posición de liderazgo en las preferencias de
los consumidores británicos.
En tan sólo 16 años, sus exportaciones han pasado de 8 a 350 millones de
litros y el número de bodegas ha crecido hasta las 1.350 actuales. Australia está embarcada en una aventura que pasa por doblar sus
exportaciones en los próximos diez años, sin dañar por ello su
reputación. Además de desbancar, en su propio país, a la cerveza como la
bebida nacional.
¿Un sueño difícil de alcanzar? Tal vez, pero no imposible. El carácter
australiano destaca por su abierta manera de entender la vida y los
negocios, sobre todo en el tema de vino. En su industria vitivinícola no
hay tantas restricciones como en el Viejo Mundo. No existen
denominaciones de origen como en España, Francia o Portugal. Las bodegas
tienen total libertad para producir vinos de distintas variedades y
tipos (blancos, blancos con crianza, tintos, espumosos, generosos) en
una sola región o en varias a la vez. De hecho, el único control que se
aplica es el geográfico.
Por si eso fuera poco, destacan también por su innovador uso de la
tecnología, de la refrigeración y del acero inoxidable, importantísimos
para la elaboración de sus vinos. Unos vinos en los que se aprecia la
influencia de los inmigrantes de los países europeos (griegos, italianos
y alemanes), al igual que ocurre con su gastronomía.
Las zonas
Los viñedos se hallan principalmente en cuatro estados de los seis que
componen la federación australiana: Australia Meridional (SA,
South Australia), Nueva Gales del Sur (NSW, New South Wales), Victoria (Vic) y Australia Occidental (WA, Western
Australia). Los otros dos, Queensland (Qld) y Tasmania (con un clima más frío), también producen vinos, pero en menor medida.
Dentro de esos estados o zonas existen más de medio centenar de regiones
y subregiones, entre las que destacan Yarra Valley (Vic), cercana
a Melbourne, posee un clima bastante fresco y en ella reina la Pinot
Noir; Coonawarra (SA), tienen fama de ser los mejores viñedos del
estado; Barossa Valley (SA), es la zona con mayor número de
bodegas y está plagada de descendientes de alemanes luteranos, "Silesian",
perseguidos en su país de origen por sus creencias religiosas, que
fueron los introductores de la variedad Riesling; Hunter Valley (NSW),
muy próxima a Sydney, produce excelentes vinos blancos de Semillon y
Chardonnay; Riverina (NSW), que suele aparecer en las etiquetas
como Victoria o SE Australia.
Según Luis Aguilar Pryde, importador y distribuidor de vinos
australianos y neozelandeses a través de su compañía Vinos de Australia, "existen cuatro causa diferentes para que un vino tenga como
referencia un estado o la denominación de South Eastern Australia y no
una región (estos últimos suelen ser mejores y más caros): que se
mezclen uvas de distintas zonas, algo muy común; que donde la bodega
esté ubicada no exista una región vinícola; que la zona no esté
reconocida por la Unión Europea, y que sus elaboradores no quieran usar
el nombre de la región".
El clima
En una tierra tan extensa como la australiana, tanto el paisaje como el
clima son muy variados. Al estar situada en el hemisferio sur, en el
norte hace calor y en el sur frío. Existen desde zonas tropicales hasta
auténticos desiertos -un 70% del país es de tierra árida o semiárida- y
regiones demasiado frías para la elaboración del vino. Por eso Australia puede producir todo tipo de vinos, desde generosos a
espumosos.
Las precipitaciones se distribuyen desigualmente por todo el continente
y varían mucho durante el año, aunque el promedio nacional es de 465 mm/año.
Las zonas pobladas de Australia disfrutan de inviernos
relativamente suaves, rara vez nieva, y de veranos bastante cálidos.
Las extensiones de viñedo suelen estar ubicadas en el sureste de esta
inmensa isla, aunque también hay viñedos en el suroeste, las zonas donde
habita la mayor parte de la población. La razón no es otra que el clima
mediterráneo del que gozan, ya que el norte es tropical, no apto para el
cultivo de la vid, y el centro desértico.
Así, Nueva Gales del Sur se caracteriza por un clima subtropical,
por lo que en verano se dan desde lluvias e inundaciones hasta sequías.
Próxima a Sidney, esta zona ha sufrido en los últimos años numerosos
incendios. Victoria, cerca del mar, goza de un clima más frío;
mientras que Australia Occidental posee un clima mediterráneo.
Aguilar explica que "al ser el otoño más largo en Australia
que en España, el periodo de maduración de las uvas dura más, la fruta
puede madurar más y los vinos tienen más cuerpo y graduación alcohólica
que los españoles". Al ser el clima más fiable y las vendimias más
regulares, no hay tantos problemas ni diferencias entre las distintas
añadas; cierto que existen inconvenientes, como las sequías, pero no son
tan acusados como en nuestro país.
Las uvas
No existen vides autóctonas en Australia. Casi todas son
variedades francesas con pie americano aunque, como hubo zonas del
continente -como Australia Meridional- que no sufrieron la plaga de filoxera que asoló Europa, algunos de sus viñedos aún conservan las primeras
variedades francesas con pie franco que llegaron hasta allí.
Las variedades clásicas son la Shiraz (que es como se denomina a
la Syrah en este país y Sudáfrica), la Semillon y la Riesling (antigua reina de los vinos blancos australianos). En los años 70 se
introdujeron la Cabernet Sauvignon, la Merlot, la Chardonnay (la más abundante en la actualidad) y la Pinot Noir.
No fue hasta los 90 cuando fueron redescubiertas la Garnacha y la Monastrell, que responde al nombre de Mataro, y ahora
están experimentando con la Tempranillo.
En Australia se hacen tintos de gran calidad, sobre todo
los de la variedad que allí llaman Shiraz, que no es otra que la Syrah del Ródano. Con ella se elabora el que quizá sea el vino
más prestigioso de Australia, el Grange.
Las variedades más comunes son:
- Blancas: Chardonnay, Semillon, Moscatel, Riesling y Sauvignon
Blanc.
Si quieres conocer de primera mano el vino australiano, en Accua te lo ponemos muy fácil. Sólo tienes que entrar en nuestra tienda y probar alguno de los vinos allí recomendados.
La producción
Nº bodegas: 1.350.
Producción 2000-2001: 1.034 millones de litros.
Comercialización: 350 millones de litros se dedican a la exportación.